miércoles, 3 de octubre de 2012

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Los 12 apóstoles de los tercios españoles


Foto: Google

No vayan ustedes a pensar que cuando en el lenguaje típico de los gloriosos tercios españoles se habla de los apóstoles, se hace en referencia a aquellos que acompañaron a Cristo, por mucho
que la religión católica fuera el motivo, o mejor dicho, uno de los motivos que llevaban a los tercios al combate. Los apóstoles, concretamente los 12 apóstoles, era como se denominaba a la cargas de arcabuz que llevaban los soldados colgadas de una banda que les cruzaba el pecho.

Para preparar un disparo, el arcabucero debía verter pólvora en el ánima (el cañón) del arcabuz. Inicialmente esto se hacía usando un cuerno en el que se almacenaba la misma y se echaba una cantidad “a ojo” desde el cuerno al arma. Método un poco lento y, además, variable en la cantidad de pólvora usada en la carga, con el peligro que ello conllevaba. Más adelante, se comenzaron a usar unos pequeños tubos que ya contenían la pólvora adecuada para un disparo. De este modo, la carga era mucho más rápida y la cantidad de pólvora más controlada y segura.

Los 12 apóstoles eran aquellos tubos que colgaban en bandolera sobre el pecho del soldado y que este usaba en cada disparo. Se llaman así porque 12 solía ser su número. Si se fija en el militar de la imagen con su uniforme de 1685, observaran las dosis de pólvora a las que hacemos mención colgadas de su pecho.


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